9 nov. 2009

20 años de la caída del Muro

El 9-N es día de fiesta para Berlín y también para el mundo. Quizá no sea el momento ideal para descubrir la ciudad de moda, pero es una inevitable cita con la historia.

Durante cuatro décadas, Berlín vivió marcada por la cicatriz de esa construcción de 43,7 kilómetros de largo que convirtió el sector occidental de la ciudad en una isla en medio de la Europa soviética, y partió la urbe de norte a sur como una rasgadura irregular y cruel.

El 9-N es día de fiesta para Berlín, y no será fácil atravesar a pie o en bicicleta, el vehículo ideal, la zona noble de la ciudad. Pero hacia allí hay que encaminarse, siguiendo la doble línea de adoquines que recuerda el trazado del Muro desde Potsdamer Platz hasta la Puerta de Brandenburgo, si se quiere guardar fidelidad a la historia.

De paso, y antes de llegar al símbolo berlinés por excelencia, es posible conmoverse entre los bloques de granito que componen el monumento en memoria de los judíos asesinados en el Holocausto. O, para no dejar el tema de la Guerra Fría, acercarse al edificio de Mauerstrasse 38, donde se expone parte del arsenal de espionaje de la Stasi, el servicio secreto de la RDA.

Más allá de la Puerta, y ya en plena área de edificios gubernamentales, una serie de cruces blancas acompañadas de velas siempre encendidas y flores frescas recuerdan a algunas de las 136 víctimas que murieron asesinadas al intentar el cruce fronterizo (quizás hayan sido más, pero esta es la cifra oficial hasta la fecha).

La amplia curva de la East Side Gallery, vista desde el puente de Oberbaumbrücke, es un buen decorado para acabar el paseo. Un viaje a través de la historia y el tiempo que puede servir para recordar el final de una época, pero que sobre todo debería invitar a pensar en la inutilidad de las fronteras artificiales y de las guerras, frías o calientes; a reflexionar, en definitiva, sobre cuan estúpida e indigna puede llegar a ser la condición humana.

Cómo llegar: Varias compañías aéreas, desde Iberia y Lufthansa a las «low cost» Easy Jet o Air Berlín, comunican la capital alemana con ciudades españolas. Sólo es cuestión de visitar sus webs y consultar las ofertas.

Cómo moverse: Tres opciones para recorrer el perímetro del Muro. 1) A pie en combinación con el transporte público. 2) En bicicleta. 3) A bordo de un Trabant, los viejos coches de la RDA. Salen desde el parque del globo aerostático, en Niderkirchnerstrasse.

Otras visitas: Los fanáticos de la Guerra Fría no deberían perderse ni el Museo de la RDA (Karl Liebknecht Strasse, 1), ni el de la Stasi (Ruschestrasse, 103, metro Magdalenenstrasse). Más céntrico, el sótano de la tienda Berlin Story (Unter den Linden, 26) guarda recuerdos de distintas épocas de la ciudad.

Más información:
www.berlin.de

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